Como ya comenté en la última entrada, hemos estado seis días en Cabo de Gata, un Parque Natural de Almería, totalmente desértico y en el que su mayor atractivo son las playas y donde priman los colores tierras por el entorno sin casi vegetación, y azules, por el mar y el cielo. Salvando las distancias, a mí me recordaba un poco a Fuerteventura, que también es completamente desértica y tiene los mismos colores, aunque en mi opinión los tonos de ésta son mucho más especiales... ¿qué le voy a hacer? ¡la tierra tira!
Nuestra idea era quedarnos todos los días en San José un pueblo turístico pero muy bonito, en el que practicamente todas las construcciones son blancas y que está muy bien situado para ir a determinadas playas. Nuestra amiga P., que ha ido unas cuantas veces, nos recomendó que nos quedaramos en el Hostal Brisa Mar y la verdad es que acertamos porque era de lo más barato del sitio y la habitación era muy cómoda, estaba limpísima y teniamos todo lo que necesitabamos, además de terraza, que para nosotros era muy importante ya que nos llevamos el hornillo de alcohol que E. utilizaba en su época de montañero para preparnos las cenas. Es un poco cutre, lo sé, pero teníamos el presupuesto muy limitado y si hubiesemos cenado por ahí todas las noches, con toda seguridad tendríamos que haber ido menos días y eso no entraba en nuestras cabezas, jejejeje.
Llegamos el viernes 25 de junio, ya tarde, ya que el desvío hacia Las Tablas de Daimiel y el paseo nos retrasaron mucho y aunque a mí me apetecía salir a dar una vuelta, E. estaba destrozado y se quedó dormido en un santiamén. Como digo, nuestra idea era quedarnos en el mismo sitio toda la semana, pero en el hostal no tenían habitaciones libres para la noche del sábado, así que después de desayunar decidimos recoger nuestros trastos y después de dar una primera vueltecilla por San José y encontrar un mirador desde el que vimos el mar por primera vez este año, pusimos rumbo a Carboneras, otro pueblo costero a algo menos de una hora en coche de San José.
Mirador a las afueras de San José
Vistas de San José
Fuimos a Carboneras en lugar de buscar otro alojamiento en San José porque tanto como P., como uno de mis compis de la academia nos dijeron que no nos podíamos perder la Playa de los Muertos, y en varios foros de internet la ponen como una de las mejores playas del país y como no estaba cerca precisamente, decidimos pasar la noche. Nos quedamos en La Casa de Rosa, la situación era inmejorable, en primera línea de la Playa de Carboneras y por internet tenía muy buena pinta, y aunque Rosa, la dueña, era encantadora, el sitio dejaba un poco que desear. Estaba todo muy viejo y necesitaba una reforma, además no estaba tan limpio como se desearía. Yo la verdad es que no lo recomiendo, aunque es uno de los sitios más económicos de Carboneras y para pasar una noche tampoco es que esté demasiado mal.
Una vez instalados en la habitación decidimos poner rumbo hacia la Playa de los Muertos, que según Rosa estaba a 20 minutos andando, pero de eso nada, está a 20 minutos en coche y a más de una hora caminando. Nuestra intención era andar, pero después de caminar media hora y de preguntar a otras personas dimos marcha atrás y fuimos a buscar el coche.
Playa de los Muertos
Al llegar hay que dejar el coche en el parking y hay que bajar por un camino de cabras, que dirían en mi tierra, no es muy complicado aunque la subida con calor debe hacerse pesada. Al llegar me sorprendió la cantidad de gente que había ya que al estar muy alejada del pueblo y además, tener que andar para llegar, pensé que no habría mucha gente. Como ya he dicho, esta playa está considerada una de las mejores de España, pero en mi opinión eso está muy lejos de la realidad, es de piedrecitas hirientes y bastante incómoda, aunque de lejos pueda parecer que es de arena. Además, está a mar abierto, y a nada
que sople el levante no te puedes ni bañar por la resaca. En su favor diré que el entorno es bonito sin gente, a última hora de la tarde, pero eso sí, sólo en una dirección, porque si miras a la izquierda te encuentras una pedazo de cementera que daña la vista. Quizás estoy siendo un poco dura, en cuanto a playas soy bastante exigente porque he crecido yendo a las playas que, en mi opinión, son de lo mejor no sólo de España, sino de Europa y me atrevería a decir que están entre las mejores del mundo; pero sinceramente creo que esta playa no se merece la categoría que le están dando y que en el Cabo de Gata hay playas mucho mejores.
Por la noche dimos una vueltecilla por Carboneras, pero volvimos pronto a la habitación, porque no sé qué le pasa a E. cuando está a nivel de mar, que le entra un sopor que no puede mantener los ojos abiertos. Normalmente es mucho más activo que yo, pero en la playa se convierte en una marmota. Al día siguiente yo me levanté fatal, acababa de llegar esa visita incómoda que nos visita a las chicas cada mes (¡ya les podría tocar a ellos!), así que pusimos rumbo de nuevo a San José porque yo no estaba para mucho trote. Como en el coche yo estaba dormitando, E. paró, para hacer algunas fotos, en Agua Amarga y en Las Negras, dos pueblos con playa a medio camino entre Carboneras y San José; y luego fuimos directos al hostal para que yo pudiera estar más a gusto. Después de muchas horas de sueño, por la tarde yo ya me encontraba mejor y nos fuimos a la Playa de San José, en el mismo pueblo. Tengo que decir que era domingo y que había muchíísima gente, demasiada, y no me gustó nada, pero bueno, era agradable estar al aire libre y que nos diera el sol. Días después, paseando por la avenida marítima, pudimos ver la playa sin a penas gente y tengo que decir que gana mucho.
El lunes dejamos el coche aparcado y nos fuimos andando hacia la Playa de los Genoveses, está a unos 4 kilómetros de San José, pero yendo a primera hora de la mañana (por el calor) se puede ir caminando sin problemas. Además, el paseo merece la pena.
Camino a la Playa de los Genoveses
Camino a la Playa de los Genoveses
No sé cuánto tardamos en llegar, pero a mí no se me hizo pesado. De todas formas también se puede ir en coche y dejarlo a unos 100 metros de la playa. La Playa de los Genoveses es muy extensa y también muy concurrida. El entorno es muy bonito, aunque la arena no es de lo mejor. Nosotros no nos quedamos allí, ya sabeis que no somos nada sociales y que huimos de las multitudes, así que sacamos algunas fotos y seguimos nuestro camino.
Playa de los Genoveses
Playa de los Genoveses
Andando desde el final de la Playa de los Genoveses se accede a otra serie de calas con mucho más encanto y más solitarias. La primera es la Cala de los Amarillos, muy chula, bastante solitaria, y muy chiquitina. A mí es una de las que más me gustó, tenía buena arena y mucha roca en el mar, que es ideal para hacer snorkel. Cuando estuvimos el mar estaba algo revuelto pero nos pudimos bañar sin problemas porque la cala tiene unas rocas que hacen de protección natural para el oleaje. Eso sí, el acceso era algo abrupto, aunque no se tardaba mucho ni en subir ni en bajar.
Cala de los Amarillos
Cala de los Amarillos
Cala de los Amarillos
Cala de los Amarillos
Cala de los Amarillos
Después de la siesta, decidimos explorar otras calitas, y seguimos el camino hasta la Cala del Príncipe, muy bonita y todavía más solitaria, ya que estaba más lejos. Allí sólo nos dimos un chapuzón porque ya se estaba haciendo tarde y como habíamos ido andando, ¡teníamos que volver andando!
Cala del Princípe
La vuelta se hizo un poco más dura, porque aunque eran las siete de la tarde, más o menos, hacía mucho calor y el camino era muy incómodo para ir en chanclas como íbamos nosotros. Cuando por fin llegamos a San José, nos sentamos en la terraza de una pizzería y ya cenamos allí, disfrutando de las vistas del mar. E decía de ir a ducharnos y luego salir a cenar, pero yo le conozco y sabía que si nos metíamos en la habitación, luego no habría quien lo sacase y además, por las horas, fue más una merienda que una cena.
Al día siguiente, ya martes, fuimos a visitar el Faro del Cabo de Gata, que si no recuerdo mal se llamaba el Faro de las Sirenas. El Faro en sí no era nada del otro mundo, pero estaba sobre un acantilado con unas vistas preciosas.
Arrecide de las Sirenas
El agua era cristalina y se podía ver practicamente todo el fondo desde arriba, nos habría gustado hacer snorkel allí, pero el chico del punto de información nos dijo que era una reserva marina y que para evitar la pesca con fusil, no se permitía hacer snorkel. Así que nos fuimos a la cala Corralete, que está justo antes del Arrecife de las Sirenas (donde está el faro), pero qué decepción, el acceso a esa playa lo usan como vertedero (¡a estas alturas!) y en la playa huele que apesta. Eso sí, no es mal sitio para hacer snorkel, de hecho vimos muchos peces y hasta un besugo enorme que me dio un susto tremendo porque no esperaba ver un pez tan grande, jejejejeje. Enseguida decidimos irnos porque olía fatal, así que ya comimos en el hostal y nos echamos otra de nuestras mega siestas. Por la tarde fuimos a Cala Higuera, una playa de piedra, chiquitita pero con un fondo marino muy bonito, fue una pena no tener una cámara acuática porque volvimos a ver muchísimas cosas.
Cala Higuera
Cala Higuera
El miércoles ya era nuestro último día y decidimos ir a la Playa de Monsul, como a la playa de los Genoveses, se puede ir andando o en coche, pero está situada pasando Genoveses y todas las calitas que os mencioné, así que esta vez decidimos ir en coche. Como la playa de Monsul tiene parking, está masificada para nuestros gustos, y después de darnos un baño seguimos andando.
Playa de Mónsul
Es mejor opción seguir con el coche unos 300 metros (nosotros lo hicimos andando), y llegar a la Cala de la Media Luna, con bastante menos gente y más recogidita. Nosotros tampoco nos quedamos allí, sino que seguimos andando siguiendo esta playa hacia el oeste, con la marea baja, y pasando unos resaltos de roca bastante abruptos se puede pasar sin problemas, aunque con un poquito de atención y llegamos a Cala carbón, que es muy parecida a la anterior. Pero justo entremedias de las dos playas, en la zona rocosa, hay una miniensenada natural formada por rocas que es ideal para hacer snorkel y bañarte sin peligro si el mar esta chungo; fue ahí donde vimos más peces, muchísimos, y estuvimos practicamente solos la mayor parte del tiempo.
Fue el día que más disfrutamos, la pena es que descubrimos este sitio el último día.
Cala Carbón
Cala Carbón
Cala Carbón

Cala Carbón
El jueves ya nos teníamos que volver a casa, pero antes de poner rumbo hacia la meseta, decidimos desviarnos y hacer una visita a Campico (un pueblo del interior de Almería) ya que de ahí era el bisabuelo de mi amigo Marshall (que es californiano) y estaba segura de que a Marshall le haría mucha ilusión ver fotos del pueblecito del que procede parte de su familia.
Campico
Iglesia de Campico
El Cabo de Gata es un sitio altamente recomendado sobre todo para quienes huyen de las playas masificadas y para quienes buscan un lugar donde relajarse y descansar. Nosotros seguro que volveremos.
P.D. No me olvido de que ¡SOMOS CAMPEONES DEL MUNDO!
P.D.2. En uno de los comentarios, concretamente el de Electrotienda Asensio, se me aclaraba que la foto en la que yo había puesto que era Cala Media Luna, realmente se trataba de Playa de Mónsul, y luego comprobándolo, es totalmente cierto. La verdad es que como no hice el post nada más llegar a casa, sino que lo escribí unos 15 días más tarde, y que los mapas que tengo eran un poco liosos, me confundí. ¡Muchas gracias por la aclaración!