El curso estuvo bastante bien, el sábado por la mañana aprendimos a hacer varios tipos de velas, y aunque éramos muchos en el curso y el material era muy limitado, pudimos hacer algunas nosotros mismos. Luego a la hora de la comida, mi chico y yo esperábamos que nos diesen un picnic con un bocadillo porque la comida estaba incluida en el curso, pero para nuestra sorpresa comimos en un restaurante y estaba todo buenísimo; además, durante la comida pudimos hablar un poco más con los compañeros del curso. Por la tarde vino otro profe, un botánico muy conocido, que nos dio una charla sobre plantas aromáticas, ya que después nos iban a enseñar a hacer inciensos.
El domingo nos enseñaron a hacer más tipos de velas y también algunos fanales, que son portavelas hechos de parafina. Como éste de la foto, que aunque tiene mogollón de desperfectos, lo hice yo. El domingo no hubo comida, así que nos volvimos a casa, aunque antes pasamos por un vivero para comprar algunas semillas y macetas.
El curso fue muy entretenido, aprendí un montón y he descubierto algo que me gusta mucho, así que en cuanto pueda compraré los materiales necesarios para hacer velas. En cambio,lo del incienso no me va mucho porque me pareció mucho engorro y, al menos el que hicimos nosotros, no era tan natural, así que seguiré comprandolo. A mi chico también le gustó mucho el curso, aunque fue un poco (bastante) por mí, pero también disfrutó, sobre todo de la charla de las plantas.
El siguiente curso que haremos es sobre Bonsáis, así que la próxima vez me arrastrará él a mí.