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miércoles, 17 de agosto de 2011

Vacaciones en La Palma: Tercera y última parte

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sábado, 6 de agosto de 2011

Vacaciones en La Palma: Segunda Parte

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miércoles, 27 de julio de 2011

Vacaciones en La Palma: Primera Parte

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miércoles, 19 de enero de 2011

Fuerteventura en Navidad

Ya hace prácticamente 20 días que volvimos de Fuerteventura, pero entre que nos quedamos unos días en Madrid para celebrar la Noche Vieja y Año Nuevo con la familia de E. y para quedar con amigos que normalmente no vemos, la llegada de nuevo a la ciudad en que vivimos y la vuelta a la rutina y al trabajo no he tenido tiempo para retomar el blog. Así que nada más empezar el año ya he fracasado en uno de mis propósitos de año nuevo: retomar el blog nada más volver de las vacaciones y no tenerlo tan abandonado como estos últimos meses, por suerte aún estoy a tiempo para cumplir con la última parte.

Las vacaciones en Fuerteventura fueron estupendas, en general hizo muy buen tiempo, salvo algunas mañanas que llovió pero luego siempre volvía a salir el sol y pudimos ir a la playa prácticamente todos los días.


Playa de los Gorriones

Mi familia y amigos nos decían que cómo podíamos ir a la playa y bañarnos si estamos en invierno y que hacía frío, pero la verdad es que para nosotros hacía un tiempo estupendo (una media de 24º a medio día) aunque si os fijáis en la foto de arriba, hay una pareja paseando con manga larga, quizás ese día hacía peor tiempo, ya que hacía viento. Por cierto, en esta foto sale la Playa de Gorriones, una de mis favoritas, es donde todos los meses de Julio se celebra parte del mundial de Wind y Kite surf.

A Fuerteventura llegamos el 17 de diciembre, que justamente es el cumpleaños de mi chico, así que después de invitar a mis padres a cenar en el restaurante italiano de mi pueblo, que es buenísimo, le di su regalo: un vale para un bautismo de buceo para 2 personas (también me lo autoregalé, jejejejeje). La cara de alucinado que se le quedó fue impresionante porque llevaba mucho tiempo deseando hacerlo y no se esperaba que se lo fuese a regalar porque yo soy un pelín miedosilla. El bautismo lo hicimos con el club Jandía Sub, la verdad es que en Fuerteventura hay docenas de clubs de submarinismo y podríamos haberlo hecho con cualquiera. Elegí éste porque no nos pillaba muy lejos y la inmersión era en las inmediaciones de mi pueblo, por lo que nos resultaba muy cómodo. A punto estuvimos de no hacerlo porque, aunque hacía muy buen tiempo, había temporal de mar con muchísima corriente y durante los primeros días los monitores nos recomendaron esperar. Cuando por fin parecía que el temporal estaba terminando nos llamaron y nos dijeron que ya podíamos ir al club para que nos explicasen las nociones básicas y hacer las prácticas en la piscina y después ¡al mar! Pero no fue así, ya que después de haber hecho las prácticas nos dijeron que aunque a simple vista ya había pasado el temporal, era mejor que esperásemos al menos un día, pues el fondo del mar estaba todavía un poco revuelto y no íbamos a ver nada. Al día siguiente, ya por fin, pudimos hacerlo y fue una pasada. Al ser un bautismo la inmersión no fue muy profunda, sólo unos 5 metros, pero pudimos ver bastantes cosas como sepias, pulpos y diferentes tipos de peces; incluso íbamos nadando todo el tiempo bajo un banco de pececillos. Los monitores nos sacaron algunas fotos para inmortalizar el momento y aunque no se lucieron nada porque son un poco malas, aquí os dejo una en la que salimos E. y yo de mano. ¡Ya estamos deseando volver para hacer el curso completo y que nos den el libro de buceadores!


Buceando por primera vez

También tuvimos tiempo para visitar el Islote de Lobos, que es un islote situado en el norte de la isla, entre Fuerteventura y Lanzarote. A pesar de haber vivido allí durante 17 años y de ir a menudo de vacaciones, nunca había ido y dijimos que de este viaje no pasaba. El trayecto en barco es muy cortito, no llega ni a los 15 minutos (pero previamente tuvimos que cruzar los 200 Km de largo de la isla, ya que mis padres viven el sur) y para quien no se maree en los barcos, viaje es entretenido porque parte de la planta baja está acristalada y se puede ir viendo peces. Para quien no lo sepa, el Islote o Isla de Lobos, es un islote completamente deshabitado, aunque en su día sí tenía una pequeña población que hoy en día es un Parque Natural y le debe su nombre al hecho de que en el pasado había muchísimos lobos marinos. Allí se tiene una sensación de paz y tranquilidad increíbles y se disfruta de una paisaje precioso. E y yo hemos dicho que la próxima vez nos quedaremos a dormir, ya que previo permiso al Cabildo de Fuerteventura se puede acampar en la zona habilitada para ello.

 Trayecto hacia el Islote de Lobos

Playa de la Concha, Isla de Lobos

Vistas a Fuerteventura desde Isla de Lobos
 
 El resto de las vacaciones nos quedamos en las cercanías de mi pueblo, disfrutando de la familia, comiendo muchísimo, yendo a la playa a dormir la siesta... no hicimos nada más especial pero también nos vino muy bien para descansar.

Por cierto, espero que tod@s hayáis tenido un fin de año estupendo y que este nuevo año haya comenzado todavía mejor.

lunes, 12 de julio de 2010

Escapada veraniega II: Cabo de Gata, Almería - REEDITADO -

Como ya comenté en la última entrada, hemos estado seis días en Cabo de Gata, un Parque Natural de Almería, totalmente desértico y en el que su mayor atractivo son las playas y donde priman los colores tierras por el entorno sin casi vegetación, y azules, por el mar y el cielo. Salvando las distancias, a mí me recordaba un poco a Fuerteventura, que también es completamente desértica y tiene los mismos colores, aunque en mi opinión los tonos de ésta son mucho más especiales... ¿qué le voy a hacer? ¡la tierra tira!

Nuestra idea era quedarnos todos los días en San José un pueblo turístico pero muy bonito, en el que practicamente todas las construcciones son blancas y que está muy bien situado para ir a determinadas playas. Nuestra amiga P., que ha ido unas cuantas veces, nos recomendó que nos quedaramos en el Hostal Brisa Mar y la verdad es que acertamos porque era de lo más barato del sitio y la habitación era muy cómoda, estaba limpísima y teniamos todo lo que necesitabamos, además de terraza, que para nosotros era muy importante ya que nos llevamos el hornillo de alcohol que E. utilizaba en su época de montañero para preparnos las cenas. Es un poco cutre, lo sé, pero teníamos el presupuesto muy limitado y si hubiesemos cenado por ahí todas las noches, con toda seguridad tendríamos que haber ido menos días y eso no entraba en nuestras cabezas, jejejeje.

Llegamos el viernes 25 de junio, ya tarde, ya que el desvío hacia Las Tablas de Daimiel y el paseo nos retrasaron mucho y aunque a mí me apetecía salir a dar una vuelta, E. estaba destrozado y se quedó dormido en un santiamén. Como digo, nuestra idea era quedarnos en el mismo sitio toda la semana, pero en el hostal no tenían habitaciones libres para la noche del sábado, así que después de desayunar decidimos recoger nuestros trastos y después de dar una primera vueltecilla por San José y encontrar un mirador desde el que vimos el mar por primera vez este año, pusimos rumbo a Carboneras, otro pueblo costero a algo menos de una hora en coche de San José.

 Mirador a las afueras de San José

Vistas de San José

Fuimos a Carboneras en lugar de buscar otro alojamiento en San José porque tanto como P., como uno de mis compis de la academia nos dijeron que no nos podíamos perder la Playa de los Muertos, y en varios foros de internet la ponen como una de las mejores playas del país y como no estaba cerca precisamente, decidimos pasar la noche. Nos quedamos en La Casa de Rosa, la situación era inmejorable, en primera línea de la Playa de Carboneras y por internet tenía muy buena pinta, y aunque Rosa, la dueña, era encantadora, el sitio dejaba un poco que desear. Estaba todo muy viejo y necesitaba una reforma, además no estaba tan limpio como se desearía. Yo la verdad es que no lo recomiendo, aunque es uno de los sitios más económicos de Carboneras y para pasar una noche tampoco es que esté demasiado mal.

Una vez instalados en la habitación decidimos poner rumbo hacia la Playa de los Muertos, que según Rosa estaba a 20 minutos andando, pero de eso nada, está a 20 minutos en coche y a más de una hora caminando. Nuestra intención era andar, pero después de caminar media hora y de preguntar a otras personas dimos marcha atrás y fuimos a buscar el coche.

 Playa de los Muertos

Al llegar hay que dejar el coche en el parking y hay que bajar por un camino de cabras, que dirían en mi tierra, no es muy complicado aunque la subida con calor debe hacerse pesada. Al llegar me sorprendió la cantidad de gente que había ya que al estar muy alejada del pueblo y además, tener que andar para llegar, pensé que no habría mucha gente. Como ya he dicho, esta playa está considerada una de las mejores de España, pero en mi opinión eso está muy lejos de la realidad, es de piedrecitas hirientes y bastante incómoda, aunque de lejos pueda parecer que es de arena. Además, está a mar abierto, y a nada
que sople el levante no te puedes ni bañar por la resaca. En su favor diré que el entorno es bonito sin gente, a última hora de la tarde, pero eso sí, sólo en una dirección, porque si miras a la izquierda te encuentras una pedazo de cementera que daña la vista. Quizás estoy siendo un poco dura, en cuanto a playas soy bastante exigente porque he crecido yendo a las playas que, en mi opinión, son de lo mejor no sólo de España, sino de Europa y me atrevería a decir que están entre las mejores del mundo; pero sinceramente creo que esta playa no se merece la categoría que le están dando y que en el Cabo de Gata hay playas mucho mejores.

Por la noche dimos una vueltecilla por Carboneras, pero volvimos pronto a la habitación, porque no sé qué le pasa a E. cuando está a nivel de mar, que le entra un sopor que no puede mantener los ojos abiertos. Normalmente es mucho más activo que yo, pero en la playa se convierte en una marmota. Al día siguiente yo me levanté fatal, acababa de llegar esa visita incómoda que nos visita a las chicas cada mes (¡ya les podría tocar a ellos!), así que pusimos rumbo de nuevo a San José porque yo no estaba para mucho trote. Como en el coche yo estaba dormitando, E. paró, para hacer algunas fotos, en Agua Amarga y en Las Negras, dos pueblos con playa a medio camino entre Carboneras y San José; y luego fuimos directos al hostal para que yo pudiera estar más a gusto. Después de muchas horas de sueño, por la tarde yo ya me encontraba mejor y nos fuimos a la Playa de San José, en el mismo pueblo. Tengo que decir que era domingo y que había muchíísima gente, demasiada, y no me gustó nada, pero bueno, era agradable estar al aire libre y que nos diera el sol. Días después, paseando por la avenida marítima, pudimos ver la playa sin a penas gente y tengo que decir que gana mucho.

El lunes dejamos el coche aparcado y nos fuimos andando hacia la Playa de los Genoveses, está a unos 4 kilómetros de San José, pero yendo a primera hora de la mañana (por el calor) se puede ir caminando sin problemas. Además, el paseo merece la pena.

 Camino a la Playa de los Genoveses
 
Camino a la Playa de los Genoveses

No sé cuánto tardamos en llegar, pero a mí no se me hizo pesado. De todas formas también se puede ir en coche y dejarlo a unos 100 metros de la playa. La Playa de los Genoveses es muy extensa y también muy concurrida. El entorno es muy bonito, aunque la arena no es de lo mejor. Nosotros no nos quedamos allí, ya sabeis que no somos nada sociales y que huimos de las multitudes, así que sacamos algunas fotos y seguimos nuestro camino.

Playa de los Genoveses
 
Playa de los Genoveses

Andando desde el final de la Playa de los Genoveses se accede a otra serie de calas con mucho más encanto y más solitarias. La primera es la Cala de los Amarillos, muy chula, bastante solitaria, y muy chiquitina. A mí es una de las que más me gustó, tenía buena arena y mucha roca en el mar, que es ideal para hacer snorkel. Cuando estuvimos el mar estaba algo revuelto pero nos pudimos bañar sin problemas porque la cala tiene unas rocas que hacen de protección natural para el oleaje. Eso sí, el acceso era algo abrupto, aunque no se tardaba mucho ni en subir ni en bajar.

Cala de los Amarillos
 
Cala de los Amarillos

Cala de los Amarillos

Cala de los Amarillos

Cala de los Amarillos

Después de la siesta, decidimos explorar otras calitas, y seguimos el camino hasta la Cala del Príncipe, muy bonita y todavía más solitaria, ya que estaba más lejos. Allí sólo nos dimos un chapuzón porque ya se estaba haciendo tarde y como habíamos ido andando, ¡teníamos que volver andando!

Cala del Princípe
La vuelta se hizo un poco más dura, porque aunque eran las siete de la tarde, más o menos, hacía mucho calor y el camino era muy incómodo para ir en chanclas como íbamos nosotros. Cuando por fin llegamos a San José, nos sentamos en la terraza de una pizzería y ya cenamos allí, disfrutando de las vistas del mar. E decía de ir a ducharnos y luego salir a cenar, pero yo le conozco y sabía que si nos metíamos en la habitación, luego no habría quien lo sacase y además, por las horas, fue más una merienda que una cena.

Al día siguiente, ya martes, fuimos a visitar el Faro del Cabo de Gata, que si no recuerdo mal se llamaba el Faro de las Sirenas. El Faro en sí no era nada del otro mundo, pero estaba sobre un acantilado con unas vistas preciosas.

Arrecide de las Sirenas
 
El agua era cristalina y se podía ver practicamente todo el fondo desde arriba, nos habría gustado hacer snorkel allí, pero el chico del punto de información nos dijo que era una reserva marina y que para evitar la pesca con fusil, no se permitía hacer snorkel. Así que nos fuimos a la cala Corralete, que está justo antes del Arrecife de las Sirenas (donde está el faro), pero qué decepción, el acceso a esa playa lo usan como vertedero (¡a estas alturas!) y en la playa huele que apesta. Eso sí, no es mal sitio para hacer snorkel, de hecho vimos muchos peces y hasta un besugo enorme que me dio un susto tremendo porque no esperaba ver un pez tan grande, jejejejeje. Enseguida decidimos irnos porque olía fatal, así que ya comimos en el hostal y nos echamos otra de nuestras mega siestas. Por la tarde fuimos a Cala Higuera, una playa de piedra, chiquitita pero con un fondo marino muy bonito, fue una pena no tener una cámara acuática porque volvimos a ver muchísimas cosas.

Cala Higuera
 
Cala Higuera
 
El miércoles ya era nuestro último día y decidimos ir a la Playa de Monsul, como a la playa de los Genoveses, se puede ir andando o en coche, pero está situada pasando Genoveses y todas las calitas que os mencioné, así que esta vez decidimos ir en coche. Como la playa de Monsul tiene parking, está masificada para nuestros gustos, y después de darnos un baño seguimos andando.

Playa de Mónsul
 
Es mejor opción seguir con el coche unos 300 metros (nosotros lo hicimos andando), y llegar a la Cala de la Media Luna, con bastante menos gente y más recogidita. Nosotros tampoco nos quedamos allí, sino que seguimos andando siguiendo esta playa hacia el oeste, con la marea baja, y pasando unos resaltos de roca bastante abruptos se puede pasar sin problemas, aunque con un poquito de atención y llegamos  a Cala carbón, que es muy parecida a la anterior. Pero justo entremedias de las dos playas, en la zona rocosa, hay una miniensenada natural formada por rocas que es ideal para hacer snorkel y bañarte sin peligro si el mar esta chungo; fue ahí donde vimos más peces, muchísimos, y estuvimos practicamente solos la mayor parte del tiempo.
Fue el día que más disfrutamos, la pena es que descubrimos este sitio el último día.


Cala Carbón
 
Cala Carbón

Cala Carbón

Cala Carbón

El jueves ya nos teníamos que volver a casa, pero antes de poner rumbo hacia la meseta, decidimos desviarnos y hacer una visita a Campico (un pueblo del interior de Almería) ya que de ahí era el bisabuelo de mi amigo Marshall (que es californiano) y estaba segura de que a Marshall le haría mucha ilusión ver fotos del pueblecito del que procede parte de su familia.

 Campico

 Iglesia de Campico

El Cabo de Gata es un sitio altamente recomendado sobre todo para quienes huyen de las playas masificadas y para quienes buscan un lugar donde relajarse y descansar. Nosotros seguro que volveremos.

P.D. No me olvido de que ¡SOMOS CAMPEONES DEL MUNDO! 

P.D.2. En uno de los comentarios, concretamente el de Electrotienda Asensio, se me aclaraba que la foto en la que yo había puesto que era Cala Media Luna, realmente se trataba de Playa de Mónsul, y luego comprobándolo, es totalmente cierto. La verdad es que como no hice el post nada más llegar a casa, sino que lo escribí unos 15 días más tarde, y que los mapas que tengo eran un poco liosos, me confundí. ¡Muchas gracias por la aclaración! 

jueves, 8 de julio de 2010

Escapada veraniega I: Las Tablas de Daimiel

Como ya conté en mis últimas entradas, el destino de nuestra primera escapada del verano era Andalucía, concretamente Cabo de Gata, en Almería, pero desde hace mucho tiempo teníamos muchas ganas de ir a Las Tablas de Daimiel ya que yo nunca había ido y mi chico nunca las había visto inundadas. Así que como para llegar a Almería teníamos que pasar por la provincia de Ciudad Real, decidimos desviarnos y hacer una parada técnica.



Ya habíamos visto por la tele que Las Tablas estaban como no lo habían estado en mucho tiempo, que la lluvia que ha caído este año les ha venido muy bien, ya que estaban sequísimas e incluso temían que le quitasen la categoría de Parque Nacional porque estaba en muy mal estado. Por suerte, las fotos demuestran que se han recuperado muchísimo y doy fé de que había muchísima fauna. E disfrutó como un enano porque le encantan las aves y como fuimos a la peor hora del día (las dos de la tarde de finales de junio con un calor que era insoportable), no había casi nadie y pudimos ver muchísimos animales.


Había muchísima agua y todavía quedaban señales de que el agua inclusó llegó a la pasarela, toda esa zona ha estado inundada durante semanas. Ahora ya se puede pasear por allí sin ningún problema, por lo menos por donde nosotros fuimos que fue por la isla central.


Es un sitio precioso, a mí me sorprendió muchísimo, creo que las fotos hablan por si solas, aunque sé que no son muy grandes, aún no sé como cambiar el tamaño, me tengo que poner a investigar.






En la próxima entrada os hablaré de Cabo de Gata, un parque natural de Almería que realmente me sorprendió gratamente y me descubrió unas playas preciosas y salvajes que no esperaba encontrar en el litoral mediterráneo, por la masificación y la explotación a la que se ha visto sometido.

sábado, 10 de abril de 2010

Semana Santa '10: Sierra de Cazorla

Vistas desde el Mirador de las Palomas, con el pueblo de Arroyo Frío en el valle

Con casi una semana de retraso hoy, por fin, he tenido tiempo para terminar de subir todas las fotos y escribir el post que os había prometido. Es una pena que la fotos no se vean más grandes porque no se aprecian igual, pero no sé cómo hacerlo y la verdad es que ahora mismo no tengo tiempo ganas de ponerme a investigar y tampoco quiero retrasar más la publicación del post.

Como ya sabeis, pasamos parte de la Semana Santa en Cazorla, Jaén. Nos fuimos el miércoles después del trabajo y volvimos el domingo por la mañana, así que sólo pasamos tres días allí. Mi chico había estado una vez, estando en la universidad, pero yo nunca había estado y eso que una de mis mejores amigas es de esa zona (aunque se crió en Fuerteventura y lleva muchos años viviendo en Madrid) y me ha invitado un millón de veces, pero por h o por b nunca había podido ir.

Nos quedamos en un pueblo llamado Burunchel, que aunque el pueblo en sí no era nada fuera de lo normal, el entorno es precioso, esta rodeado de campos de olivos y también está muy cerca del lugar de partida de las rutas que queríamos hacer. Nos alojamos en un hotel llamado "San Julián", que recomiendo porque la relación calidad-precio es inmejorable, y aunque sólo tiene dos estrellas, la habitación estaba limpísima y tenía todo lo necesario. Además de que también tiene restaurante y sirven unos desayunos buenísimos.

El jueves fue un día muy completo, primero hicimos una mini ruta de domingueros hasta el nacimiento del río Guadalquivir. Digo de domingueros porque era posible llegar casi hasta el mismo nacimiento en coche, aunque nosotros lo dejamos un poco más alejado. El sitio es muy bonito y es muy fácil acceder; la única pega es que al ser Semana Santa había muchísima gente y con la multitud perdía parte de su encanto, además de que para sacar una foto decente tuvimos que esperar una eternidad.

 Nacimiento del Río Guadalquivir

Además de sacar fotos, en los alrededores del nacimiento, aprovechamos para abrazar árboles, concretamente pinos, ya que en algún sitio leí u oí (ya no me acuerdo) que al abrazar a un árbol éste te transmite muchísima energía positiva, y no se pierde nada por probar, jejejejeje.


El siguiente destino fue la Catarata de Linarejos, aquí era un poco más complicado acceder, aunque sólo tardamos una hora en llegar por lo que también había muchísima gente.



Catarata de Linarejos

Dos horas después estabamos en el  punto de salida de otra ruta, esta vez queríamos ir al Puente de las Herrerías, al que se puede llegar en coche, pero nosotros decidimos dejar el coche aparcado y dar un paseo, tardamos a penas una hora. El sitio era también muy bonito, pero menos impresionante que el nacimiento del Guadalquivir o la Catarata de Linarejos.

 

 
Puente de las Herrerías

De vuelta hacia el hotel volvimos a parar en el Mirador de las Palomas porque por la mañana estaba nublado y la luz no era tan bonita como por la tarde.

 

El viernes nos levantamos temprano para empezar la ruta lo antes posible, ya que teníamos por delante una caminata de ocho horas, que se convirtieron en nueve porque nos paramos un millón de veces para sacar fotos. A pesar de ser una ruta muy larga, es muy sencilla porque la mayor parte del tiempo se camina en llano y no es nada complicada, por lo que de nuevo, había muchísima gente. No quiero parecer poco social, pero la verdad es que disfruto mucho más de la montaña sin tanta gente, oyendo sólo el ruido del agua y de los pajaritos o teniendo una conversación con la persona que tengo al lado, sin tener que aguantar los gritos de la gente... quizás sí que sea poco social, qué se le va a hacer, jejeje. Aún así disfrutamos muchísimo y vimos unos sitios preciosos.

 

 

 

 

Este año ha llovido muchísimo en Jaén y eso se notaba tanto en la vegetación como en los caudales de los ríos y en lo llenos que estaban los embalses y presas. Había muchísima agua y pudimos ver unas cataratas preciosas que otros años no son tan espectaculares. Además, el agua estaba limpísima, incluso se podía ver peces fácilmente.

 

 

Al volver al parking lo primero que hicimos fue inaugurar la temporada de terracita con un par de cañas bien merecidas, eso sí, sin alcohol, que había que conducir para volver al hotel. Esa noche estabamos tan cansados, que aunque pretendíamos ir a Cazorla a cenar, al final lo hicimos en el hotel y fue todo un acierto porque comimos de muerte y bastante barato.

El sábado nos levantamos sin prisa porque yo no me encontraba muy bien, ya que llevaba unos días resfriada y justo la noche del viernes al sábado me puse peor y casi no pegué ojo. Después de desayunar y después de una hora de coche, llegamos a La Cueva del Agua, que no disfrutamos para nada porque estaba excesivamente masificada, era imposible sacar una buena foto y, además, después de haber visto sitios impresionantes el día de antes, la Cueva del Agua no nos pareció nada del otro mundo para lo lejos que nos pillaba del hotel. Así que una vez visto nos fuimos a Cazorla a comer. Cazorla sí que nos gustó muchísimo, es un pueblo con mucho encanto y además la gente era encantadora.

 
Cazorla

El pueblo no es muy pequeño, al contrario, pero lo más importante para ver, que es la Plaza de Santa María, se ve enseguida, aunque es muy agradable perderse por sus callejuelas estrechas. Además, es muy recomendable subir al cerro de las Cinco Esquinas, ya que la vista desde ahí es muy bonita, y también se puede acceder al castillo del mismo nombre, la entrada es gratuita, pero a mí la verdad es que no me pareció muy interesante y las vistas desde ahí son exactamente las mismas que desde fuera porque no se puede subir a la torre.

 

Acto seguido nos fuimos a La Iruela, una aldea que tiene una fortaleza que aunque está en ruinas, las vistas desde la torre son preciosas.

 

La última foto está sacada desde la torre de la fortaleza de La Iruela, lo que se ve a la izquierda es una especie de circo romano en ruinas y a la derecha podeis ver el pueblecito de La Iruela.


Nos hizo un tiempo estupendo durante todos los días, eso sí, por las mañanas siempre parecía que iba a ser un día nublado y lluvioso, pero luego, como por arte de magia, a eso de las doce se abría el cielo y salía un sol radiante, por lo que disfrutamos de mucho sol, que después de un invierno tan largo nos vino que ni pintado. También comimos muy bien, lo cierto es que siempre que he ido a Andalucía he comido genial y esta vez tampoco me ha defraudado. Y lo más importante, hemos disfrutado mucho el uno del otro.