Por fin se han acabado los exámenes para mí, o por lo menos por este año. Ayer tuve el último examen, y aunque no salí todo lo contenta que esperaba, tengo esperanzas de poder aprobar. Pero como en esto de las oposiciones nunca se sabe, toca esperar y cruzar los dedos para que la suerte (a parte de todo el trabajo y esfuerzo que me ha supuesto más de un año de estudio) me acompañe.
Ahora, hasta después de Navidad que me pondré a buscar trabajo, toca descansar y disfrutar de todas las cosas que me gustan y que en todo este año a penas he podido hacer, como dormir todo lo que el cuerpo me pida, salir más a menudo a la montaña, empezar a ir a correr por las mañanas (porque con esto de estar todo el día sentada estudiando he cogido muchísimo peso), innovar en la cocina, aprender a hacer punto (mi intención es regalar una bufanda estas navidades, a ver si lo consigo), intentar quedar con mis amigos (aunque viviendo en ciudades distintas ya no es tan fácil), devorar libros, pero ahora por placer... y en diciembre coger un avión e ir a mi islita, ¡tengo unas ganas! Hace un año que no voy y nunca había estado tanto tiempo sin ver a mi familia, aunque mis padres sí que han venido a verme durante este año, y amigos y mi adorado Oceano Atlántico... espero que el buen tiempo que está haciendo este otoño en Fuerteventura aguante hasta que yo llegue porque me muero por darme un chapuzón.
Antes de terminar esta entrada e irme a cotillear vuestros blogs quería daros las gracias a todas las que comentasteis mi post anterior por los ánimos, estaba un poquito de bajón y con la moral un pelín decaída y vuestros comentarios me animaron mucho ¡mil gracias!
El chico que llegó de las estrellas
Hace 2 meses