Ya hace prácticamente 20 días que volvimos de Fuerteventura, pero entre que nos quedamos unos días en Madrid para celebrar la Noche Vieja y Año Nuevo con la familia de E. y para quedar con amigos que normalmente no vemos, la llegada de nuevo a la ciudad en que vivimos y la vuelta a la rutina y al trabajo no he tenido tiempo para retomar el blog. Así que nada más empezar el año ya he fracasado en uno de mis propósitos de año nuevo: retomar el blog nada más volver de las vacaciones y no tenerlo tan abandonado como estos últimos meses, por suerte aún estoy a tiempo para cumplir con la última parte.
Las vacaciones en Fuerteventura fueron estupendas, en general hizo muy buen tiempo, salvo algunas mañanas que llovió pero luego siempre volvía a salir el sol y pudimos ir a la playa prácticamente todos los días.
Playa de los Gorriones
Mi familia y amigos nos decían que cómo podíamos ir a la playa y bañarnos si estamos en invierno y que hacía frío, pero la verdad es que para nosotros hacía un tiempo estupendo (una media de 24º a medio día) aunque si os fijáis en la foto de arriba, hay una pareja paseando con manga larga, quizás ese día hacía peor tiempo, ya que hacía viento. Por cierto, en esta foto sale la Playa de Gorriones, una de mis favoritas, es donde todos los meses de Julio se celebra parte del mundial de Wind y Kite surf.
A Fuerteventura llegamos el 17 de diciembre, que justamente es el cumpleaños de mi chico, así que después de invitar a mis padres a cenar en el restaurante italiano de mi pueblo, que es buenísimo, le di su regalo: un vale para un bautismo de buceo para 2 personas (también me lo autoregalé, jejejejeje). La cara de alucinado que se le quedó fue impresionante porque llevaba mucho tiempo deseando hacerlo y no se esperaba que se lo fuese a regalar porque yo soy un pelín miedosilla. El bautismo lo hicimos con el club Jandía Sub, la verdad es que en Fuerteventura hay docenas de clubs de submarinismo y podríamos haberlo hecho con cualquiera. Elegí éste porque no nos pillaba muy lejos y la inmersión era en las inmediaciones de mi pueblo, por lo que nos resultaba muy cómodo. A punto estuvimos de no hacerlo porque, aunque hacía muy buen tiempo, había temporal de mar con muchísima corriente y durante los primeros días los monitores nos recomendaron esperar. Cuando por fin parecía que el temporal estaba terminando nos llamaron y nos dijeron que ya podíamos ir al club para que nos explicasen las nociones básicas y hacer las prácticas en la piscina y después ¡al mar! Pero no fue así, ya que después de haber hecho las prácticas nos dijeron que aunque a simple vista ya había pasado el temporal, era mejor que esperásemos al menos un día, pues el fondo del mar estaba todavía un poco revuelto y no íbamos a ver nada. Al día siguiente, ya por fin, pudimos hacerlo y fue una pasada. Al ser un bautismo la inmersión no fue muy profunda, sólo unos 5 metros, pero pudimos ver bastantes cosas como sepias, pulpos y diferentes tipos de peces; incluso íbamos nadando todo el tiempo bajo un banco de pececillos. Los monitores nos sacaron algunas fotos para inmortalizar el momento y aunque no se lucieron nada porque son un poco malas, aquí os dejo una en la que salimos E. y yo de mano. ¡Ya estamos deseando volver para hacer el curso completo y que nos den el libro de buceadores!

Buceando por primera vez
También tuvimos tiempo para visitar el Islote de Lobos, que es un islote situado en el norte de la isla, entre Fuerteventura y Lanzarote. A pesar de haber vivido allí durante 17 años y de ir a menudo de vacaciones, nunca había ido y dijimos que de este viaje no pasaba. El trayecto en barco es muy cortito, no llega ni a los 15 minutos (pero previamente tuvimos que cruzar los 200 Km de largo de la isla, ya que mis padres viven el sur) y para quien no se maree en los barcos, viaje es entretenido porque parte de la planta baja está acristalada y se puede ir viendo peces. Para quien no lo sepa, el Islote o Isla de Lobos, es un islote completamente deshabitado, aunque en su día sí tenía una pequeña población que hoy en día es un Parque Natural y le debe su nombre al hecho de que en el pasado había muchísimos lobos marinos. Allí se tiene una sensación de paz y tranquilidad increíbles y se disfruta de una paisaje precioso. E y yo hemos dicho que la próxima vez nos quedaremos a dormir, ya que previo permiso al Cabildo de Fuerteventura se puede acampar en la zona habilitada para ello.
Trayecto hacia el Islote de Lobos
Playa de la Concha, Isla de Lobos
Vistas a Fuerteventura desde Isla de Lobos
El resto de las vacaciones nos quedamos en las cercanías de mi pueblo, disfrutando de la familia, comiendo muchísimo, yendo a la playa a dormir la siesta... no hicimos nada más especial pero también nos vino muy bien para descansar.
Por cierto, espero que tod@s hayáis tenido un fin de año estupendo y que este nuevo año haya comenzado todavía mejor.