Ayer fue el cumpleaños de una muy buena amiga de mi infancia, como no podía ser de otra manera la llamé para felicitarla y para hablar y contarnos nuestras vidas, porque aunque somos muy amigas nos llamamos muy de vez en cuando y con lo ocupada que he estado estos meses no me había dado cuenta que no hablabamos desde junio.
Enseguida noté que algo le pasaba y cuando me soltó la noticia bomba me quedé alucinada: su marido la ha dejado, sin previo aviso y de sopetón. Yo noté que no le apetecía hablar del tema y no quise preguntarle los motivos, pero no he podido evitar sentirme mal por ella, mal por mí por no haberla llamado antes y haber servido un poco, a pesar de la distancia, de hombro en el que llorar y por no haber sido la persona con la que se desahogase, como podría haberlo sido en otros momentos.
Me he pasado toda la tarde/noche de ayer pensando qué es lo que hace que una persona cambie de sentimientos de un día para otro, o si no ha sido de un día para otro, como la persona que tienes al lado no se da cuenta de que algo va mal y la ruptura le coje tan de sorpresa. Son tantísimas cosas las que pueden fallar en una relación, ¿pero es posible no darte cuenta de que la otra persona no es feliz, o no te quiere, o tal vez ha conocido a otra persona? Ya no sólo hablo del caso de mi amiga, sino en general, ¿realmente es posible vivir una relación de pareja, con una persona con la que convives diariamente, sin darte cuenta de que algo va mal? Yo, personalmente, creo que o la otra persona es un gran actor, o tienes que ser consciente de que algo pasa y pienso que es mejor ser consciente porque así tienes la oportunidad de luchar por esa relación si crees que merece la pena. Sin embargo, si vives a ciegas bien porque no quieres ver o porque realmente la otra persona no muestra ningún cambio, creo que el golpe es mucho más duro.
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